Elaborado con IA a partir del resumen de los autores
Directrices clínicas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2020 para la respuesta de los prestadores de atención de salud ante niños, niñas y adolescentes hasta los 18 años que han sufrido abuso sexual, incluyendo agresión sexual y violación. El documento formula recomendaciones para médicos generales, enfermeras, pediatras y ginecólogos de primera línea, con énfasis en su aplicación en países de ingresos bajos y medianos. Fue elaborado mediante revisiones sistemáticas, síntesis de evidencia y evaluación por grupos de expertos según normas de la OMS. Incluye principios orientadores derivados de normas éticas y de derechos humanos internacionales, recomendaciones basadas en evidencia y enunciados de prácticas adecuadas que consideran valores y preferencias de sobrevivientes, cuidadores y prestadores de salud.
Puntos clave
Las consecuencias físicas, sexuales, reproductivas y de salud mental del abuso sexual en menores son de amplio alcance y requieren abordaje integral por los servicios de salud.
Las directrices están dirigidas primordialmente a prestadores de atención de salud de primera línea en países de ingresos bajos y medianos, donde los recursos sanitarios son más limitados.
Las recomendaciones se fundamentan en revisiones sistemáticas, síntesis de evidencia y consulta con grupos de elaboración de directrices y revisión externa, libres de conflictos de interés.
Para quién: Médicos generales, enfermeras, pediatras, ginecólogos y otros prestadores de atención de salud que atienden a niños, niñas y adolescentes afectados por abuso sexual en entornos de recursos limitados y sistemas de salud de países latinoamericanos.
Resumen de los autores
El abuso sexual, que abarca la agresión sexual o la violación, de niños y adolescentes es un grave problema de salud pública en todo el mundo y una violación de los derechos humanos que tiene muchas consecuencias para la salud a corto y a largo plazo. Las consecuencias físicas, sexuales, para la salud reproductiva y la salud mental de ese abuso son de amplio alcance y deben abordarse. Los datos recabados en diferentes entornos indican que los niños y adolescentes están representados desproporcionadamente entre los casos de abuso sexual que se llevan a la atención de los prestadores de atención de salud. En esta directriz se formulan recomendaciones dirigidas en especial a los prestadores de atención de salud que se encuentran en la primera línea de acción (por ejemplo, médicos generales, enfermeras, pediatras, ginecólogos), que atienden a niños y adolescentes hasta la edad de 18 años, que han sufrido, o podrían haber sufrido algún tipo de abuso sexual, como la agresión sexual o la violación. También puede ser útil para otros cuadros de prestadores especializados de atención de salud que tienen probabilidad de atender a niños o adolescentes. En la directriz, aunque es de alcance mundial, se asigna particular importancia a su aplicación en entornos de atención de salud de los países de ingresos bajos y medianos, teniendo en cuenta que allí los recursos de atención de salud son más limitados. Por consiguiente, en la redacción se tuvo en cuenta la factibilidad de poner en práctica las recomendaciones en entornos de escasos recursos... La directriz se formuló según las normas y los requisitos especificados en el manual de la OMS para la elaboración de directrices, segunda edición. El proceso incluyó: a) la determinación de las preguntas de investigación fundamentales y sus resultados; b) la recuperación de la evidencia, lo que incluyó la ejecución de revisiones sistemáticas; c) la síntesis de la evidencia; d) la evaluación de la calidad, efectuada por un Grupo de Elaboración de las Directrices (GED); y e) la formulación de recomendaciones con el GED y aportes de un Grupo de Revisión Externa. No se detectaron conflictos de intereses importantes para el GED ni el Grupo de Revisión Externa. El documento también comprende principios generales que sustentan la práctica clínica y que se derivan de normas internacionales éticas y de derechos humanos. Incluye enunciados de prácticas adecuadas que se basan tanto en los principios orientadores como en los valores y las preferencias de las personas sobrevivientes, sus cuidadores y los prestadores de atención de salud. Las recomendaciones se fundamentan en las recomendaciones vigentes de la OMS, así como en el nuevo contenido elaborado como parte de este proceso de formulación de directrices. A continuación, se resumen los principios orientadores, las recomendaciones y los enunciados de las prácticas adecuadas.
Cómo responder a niños, niñas y adolescentes que han sufrido abuso sexual. Directrices clínicas de la OMS. (2020). OPS. https://doi.org/10.37774/9789275321829